Una historia épica llena de aventura y lucha, romance, amor pasión y honor. Un choque entre civilizaciones, una historia diferente. Los viajes de Karzi disponible en wattpad. Aquí, un anticipo del primer capítulo. 

 

 

Los viajes de Karzi

 

Avance capitulo 1: La propuesta

 

 

Si bien había partido solo, no era la soledad una enemiga ya que en la soledad, Karzi podía pensar y reflexionar. Además de agricultor, tenía mucha fuerza, gran destreza y velocidad, por lo que quizá sería un buen guerrero. Pero eso no era todo en virtud pues, tenía grandes ideas que podían conducir a su raza a una revolución filosófica y política. Su búsqueda se centraba más que otra cosa, en conseguir la venia de los grandes gobernantes para declarar a los hamas como nueva raza pura. Partió de Alsiza una cálida y tranquila mañana. Se dirigió con un rumbo ya establecido pues, solo tenía en su mente el objetivo de llegar a Celtessia y coordinar un concilio. Tenía varias propuestas, pero sabía que debería respetar lo que el concilio debatiera. Más allá de que en su pensar estaba claro el dilema de que no les darían una declaración de pureza así nada más, también sabía que su futuro próximo dependía de la encomienda del concejo si es que se llegaba a ese punto. Karzi era bastante alto, tenía proporciones semejantes a la de los Celtessios y su fuerza era realmente increíble. Jamás había estado en batalla, jamás había luchado contra algún oponente, pero su fe en sí mismo era realmente enorme. Cargaba una extraña espada con una empuñadura de hueso de oso, hecha por un Celtessio que la obsequió a uno de sus hijos. Este Celtessio tuvo dos hijos, uno de ellos se fue al norte a trabajar con los Aniludú, Celtessios que trabajan las piedras preciosas, el otro, Lenider, entró en el llamado Esdrei, una formación guerrera de Celtessios al mando de Haramelier, su gobernante. Libró tres batallas, se juntó con una bella joven Camellia y fue desterrado de Celtessia. Se alojó en Alsiza y murió tiempo después, pero dejó descendencia pues, Leander Karzi, es nieto de este. Entre sus pertenencias heredadas, estaba esta extraña espada que Leander utilizaba para trabajar y, en caso de ser necesario, para defender su vida y la de los suyos. Había caminado ya más de 60 kilómetros de hierbas escasas y suelos pedregosos. Se hacía de noche en su primer día de viaje sintiendo deseos de descansar. Pero a los minutos de acampar bajo un sauce, oyó extraños sonidos que, si bien estaban alejados, no podía evitar oír. Se puso de pie y caminó hacia el norte, estaba en un suelo más fértil ya que las hierbas eran abundantes. A lo lejos, pudo ver una enorme cortina de humo que se desprendía del suelo y subía hacia las nubes. Caminó varios metros más en la misma dirección por ese camino cubierto de hierbas espinosas y sus oídos captaron fuertes gritos que se debilitaban por la distancia a la que se hallaba. Los gritos provenían del lugar de la humareda que, poco a poco, le mostraba a Karzi un pueblo envuelto en fuego y muchas personas corriendo de un lugar a otro perseguidos y acechados por otros seres con armas. Parecía una invasión. Karzi no dudó en tomar la decisión de entrar en el conflicto. Dejó caer su bolso de tela y sacó su largo puñal. Se dirigió velozmente hacia el pueblo que ardía. En su trayecto comenzó a vislumbrar mejor la terrible escena en la que iba a involucrarse. Vio como un enorme hombre deformado, al que le faltaba el brazo derecho desde el codo, golpeó dos veces a una joven chica con un enorme tronco. La joven sucumbió en el suelo, apenas se movía. Parecía estar por entrar en la inconsciencia cuando el deforme le cortó la cabeza con el enorme tronco. Karzi se desesperó. Le faltaban varios metros para llegar a la escena que veía y se lamentó por no poder evitar la muerte de un niño en manos del mismo deforme. Los pueblerinos que se defendían con lo que tenían a mano, no podían con la enorme fuerza de estos monstruos que, a veces, hasta lograban vencer a tres enemigos a la vez. Karzi, en su trayecto, vio una enorme roca con filo. La tomó con su mano derecha y, antes de que otro deforme atacara a otro niño, se la lanzó con gran fuerza a la cabeza. El monstruo sintió el golpe que lo dejó abombado en medio del fuego y giró su cuerpo intentando ver a quien le había lanzado la roca. El niño en tanto, escapó de las manos de este monstruo y Leander, llegando al lugar, apuñaló con fuerza el estómago del deforme que fue a dar al suelo retorciéndose de dolor. Karzi, en su primera gran batalla, intentaba sacar la daga del cuerpo de su enemigo cuando fue embestido por el deforme sin brazo, quien le propició un fuerte golpe con el tronco ensangrentado en la espalda e hizo volar por el aire a Leander hasta caer sobre un monto de tierra. El monstruo de características muy guerreras, no dudó en volver a golpear a Karzi estando en el suelo. Pero Leander logró escapar girando su cuerpo y, luego de ponerse de pie, buscó al deforme que lo golpeó. Sin arma alguna le dio batalla. El monstruo era fuerte, pero Karzi tenía gran velocidad por lo que esquivaba los golpes del deforme. El pueblo en llamas estaba siendo masacrado por estos monstruos y Karzi luchaba por su vida. En un solo movimiento, llegó a tomar un cuchillo de un pueblerino que yacía muerto en el suelo y apuñalar a su enemigo en el cuello. El deforme cayó al suelo ya casi sin vida. Karzi pudo ver al otro monstruo apuñalado que intentaba levantarse y, tomando el tronco de su enemigo muerto ya, logró llegar antes de que el deforme se pusiera de pie. Luego del golpe que dejó en el suelo a su oponente, Karzi sacó la espada del estómago de éste y se dirigió al centro de la batalla. Pero algo extraño sucedió. Si bien los deformes estaban ganando la invasión, todos dieron la vuelta en un momento y se marcharon a gran velocidad hacia el este. El suceso para Leander fue un sin sentido, pero sabía que en realidad no podría haber ganado aquella lucha contra tantos enemigos, por lo que, adolorido por algunos golpes, se sentó en el suelo observado un pueblo que se reducía a cenizas. De pronto alguien le habló y Leander se puso de pie al instante, miró a su espalda y giró completamente pues, un hombre le dijo:

-¿Quién eres tú?-...

 

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